Watchmen: Los Vigilantes (2009)

Ésta es una película de aquellas que se supone que vale la pena ver en la pantalla grande. Basada en el icónico cómic de los 80, escrito por Alan Moore y dibujado por Dave Gibbons; el encargado de llevarla al cine fue finalmente Zack Snyder, el mismo de la infame 300, cuando a través de los años proyectos con directores como Terry Gillian y
Darren Aronofsky para hacer la filmación habían sido desechados por los estudios por la relativa complejidad de la trama y los grandes presupuestos necesarios.
La importancia de esta obra en el mundo del cómic, fue que en “Los Vigilantes” por primera vez se le dio a los super héroes, de un trasfondo más humano y profundo, si bien es cierto que el concepto sería luego sobre explotado y hoy ya no es tan novedoso. El propio título de la serie original de cómics aludía a la frase “¿quién vigila a los vigilantes?”, del poeta romano Juvenal, quis custodiet ipsos custodes, exaltando de esta manera desde un primer momento las debilidades e infalibilidad de los héroes, y las cuestiones de orden moral acerca de su comportamiento. En este sentido se destaca como su existencia en el universo paralelo de la historia ha cambiado el curso de la historia norteamericana y mundial; en esta ucronía, encontramos un 1985 en el cual Nixon aún gobierna los E.U., la guerra de Vietnam fue vencida gracias a la intervención de los vigilantes, y la guerra nuclear es una posibilidad que está a punto de estallar.
Aunque en un primer momento los estudios tenían la idea de ubicar la historia en el tiempo actual, finalmente se mantuvo en la adaptación cinematográfica esta ubicación temporal en los 80; el paso del tiempo ha hecho que sea tratándola de un modo retro y nostálgico, patente en la banda sonora, y en una especie de estética nuclearpunk.
Sin embargo aunque la película comienza de manera prometedora, en la que por ejemplo el propio Snyder se decanta por las tomas más “naturales” en vez del abuso de efectos de color que uso en 300, la película progresivamente se aparta de la obra original y termina dejando un sinsabor respecto a algunos personajes. Efectivamente el guion ha sido bastante alterado al final, y se nota el bajón entre las partes que siguen escrupulosamente la historia de Moore y aquellas otras hechas especialmente para la película. No en vano, Alan Moore se ha apartado de todas las adaptaciones cinematográficas de sus cómics, al considerar que son dos lenguajes completamente distintos, exigiendo incluso la no aparición de su nombre en los créditos.
La recomendación, por supuesto, para tener una opinión justa, es leer el cómic primero, y si esto no es posible, hacerlo entonces a posteriori (tarea que estoy procastinando en este instante). En todo caso, la larga cinta de casi tres horas es bastante viable de ver.


Que buen tema para un post.
Yo como fanático de Moore te puedo decir que el comic es demasido fuerte para reproducirlo en hollywood (al igual que la mediocre V de vendetta), así que la película, a pesar de ser estéticamente correcta, resulta más pesada que ver tres horas de telenovelas.
Una pena por la mayor obra maestra del 9no arte. Léanla, ese cómic te cambia tu forma de pensar.