I H a t e Y o u

10.000 A. C. (¿antes del conocimiento?)

Posted in 10.000 A.C. (2008) by IHateYou on abril 1, 2008

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Lo único rescatable de esta cinta es que nos sugiere que la historia no es como nos la han contado en los libros. Sin embargo, éste interesante tema termina convirtiéndose en la desordenada excusa para construir una bazofia, apenas adecuada para acompañar el inmenso placer de pasar una tarde masticando palomitas de maíz, que es como la consideraremos benévolamente, como un aceptable entretenimiento secundario. El problema es que la masa humana no suele distinguir apropiadamente la realidad de la ficción, y se hace necesario aleccionarla sobre los errores (o mejor, intencionales mensajes ideológicos) de la película, solo comparables en inverosimilitud a otros adefesios del mismo director, Roland Emmerich, como The Day After Tomorrow, o Independence Day.

Desde el principio todo es anacrónico y absurdo; la aventura comienza en una aldea de la edad de piedra donde la composición de la tribu contradice cualquier sentido común; la matriarca es una shaman de aspecto esquimal o mongoloide, y dentro del grupo familiar que se supone formaba cualquier núcleo humano primitivo, encontramos que hay tipos mestizos, nórdicos, mediterráneos, indios, y hasta una niña de ojos azules. Como si la choza de huesos, tripas y piel de mamut ya fuera tan cosmopolita como Nueva York. La justificación de semejante sinsentido, conociendo la alta homogeneidad étnica que debería tener cualquier grupo aislado geográficamente de cazadores-recolectores, es claramente ideológica, los héroes de la aventura deben representar a una sociedad políticamente correcta donde tienen cabida todas las razas, a toda costa. Si este sujeto, Emmerich, se decidiera a hace una película de vikingos, pondría al menos dos negros ente sus filas. No acaban de apagarse las luces, y completamente arruinada la credibilidad del filme, la gente avisada ya intuimos para donde va la cosa.

Más adelante se descubre que la trama, luego de que algunos miembros de la tribu sean capturados violentamente por unos invasores (por supuesto con rasgos árabes, para que caigamos en cuenta de que esta gente con turbante es mala desde la prehistoria), consiste en que el héroe, que por supuesto se afeita a la moda pero del siglo XXI, debe realizar un viaje para liberarlos, por todas las señas hacía Egipto, a donde conducen los prisioneros como esclavos para construir una pirámide; obviando que en aquella época la civilización egipcia no había florecido (faltaban miles de años) y que no está probado que los constructores de las pirámides fuesen esclavos: para rematar la representación que se hace de la cultura egipcia es bastante extraña y el faraón y sus allegados parecen mas bien unos alienígenas homosexuales salidos de un capítulo de Star Trek. En el trayecto del épico viaje se encontrará más de una inconsistencia geográfica, ya que al parecer los realizadores han decidido que en un tiempo geológico tan cercano como hace 10.000 años, la deriva de los continentes no había acontecido aún y era posible viajar sin pasar por el mar desde la tundra a la selva tropical y al desierto del Sahara; tal vez cortando camino por Pangea o Gondwana. Entre otras cosas no tan evidentes, un río que debe ser el Nilo, al parecer corre de norte a sur (al contrario de como lo hace en realidad). Siguiendo con la historia, por virtud de alguna profecía que en lejanas eras que no disponían de comunicación satelital, parece ser vox populi en todo la tierra conocida, a nuestro héroe se le unen diversas tribus por la causa común de liberarse del yugo de los tiranos egipcios. No importa que unos sean negros y otros pigmeos, todos se unen como hermanos por un fin común y altruista. Seguramente este buen espíritu de las tribus humanas se perdió en algún momento posterior de la historia.

Luego de unir sin orden ni concierto la edad de piedra, el despotismo oriental, el modo de producción asiático, la revolución agraria, la revolución urbana, la revolución ecuestre, no podemos espera menos del tratamiento de la fauna de entonces. El título de la película sugiere que la acción se remonta 12.000 años en el pasado… ¿entonces porqué demonios a mitad de la acción entran en escena unos pajarracos carnívoros que se supone extinguidos hace 10.000… pero millones de años? Imperdonable; incluso es aceptable que representen a los dientes de sable y a los mamuts como si hubiesen sufrido de gigantismo extremo, en aras del impacto dramático; pero los pajarracos dinosaúricos son la gota que derrama el vaso. Y que creativo el poner a los mamuts trabajando bajo el sol del desierto, sin que al parecer sufran de deshidratación ni ahogo extremo por cuenta de su grueso pellejo. Vamos, que un oso polar se sentiría a gusto en aquel lugar. Y algo que no es tan obvio, pero que si se hace una cinta de millones de dólares al menos deberían pagarle unos cuantos cientos a algún especialista en el tema: los mamuts, como sabemos bien por el estudio de sus congéneres proboscidios contemporáneos, no eran dirigidos por un macho alfa, sino por el contrario, por una hembra alfa… Quizás los productores de reunieron y dijeron: “¿y si hiciéramos una película con mamuts, egipcios, pájaros gigantes carnívoros y el cambio climático?” Claro, pero el cambio climático en este caso no es producido por el CO2 sino por el fin de la edad de hielo.

Al final, es difícil creer que tanto error no sea intencional, ya que supera hasta a la peor expectativa posible. Tal vez deberíamos considerar por cierta aquella vieja leyenda que cuenta que los avarientos dueños de Hollywood usan, de manera ilegal, a simios modificados geneticamente como guionistas.

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