1984
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-¿No comprendes que toda la finalidad de neohabla está en oponer barreras al pensamiento? Terminaremos por hacer imposible el delito de pensamiento, porque no existirán vocablos para expresarlo. Todo concepto que requiera ser expresado quedará circunscrito al empleo de un solo vocablo, con una acepción definitiva dentro de rígidos moldes, y eliminados y olvidados todos aquellos de orden accesorio. Ya en la Undécima Edición nos aproximamos bastante a este ideal, pero el proceso no habrá terminado sino mucho después que tú y yo hayamos dejado de pertenecer al mundo de los vivos. Cuanto menos vocablos cada año, más restringido se ira tornando el radio de acción del entendimiento. Por supuesto, que incluso en los presentes tiempos no tiene el delito de pensamiento justificativo alguno. Pero con el tiempo ni siquiera eso será ya necesario. La Revolución será total cuando el lenguaje haya alcanzado su perfección. Neohabla es Ingsoc e Ingsoc es neohabla. -agregó con mística fruición-. ¿Has pensado, Winston, alguna vez en que para el año 2050, a más tardar, no habrá una sola criatura viviente que pueda entender el lenguaje que en estos momentos hablamos tú y yo?
(…)
“Salvo la plebe” iba a agregar, pero se abstuvo, temeroso de que sus palabras pudieran revelar una desviación del dogma partidario. Pero Syme había adivinado lo que quiso decir.
-Los plebeyos no son seres humanos -dijo como al azar-.”
“Dejó de pensar para solamente sentir. Suave y tibio era el talle de aquella joven que palpaba con la mano. La hizo volver de manera que pudieran verse las caras y el cuerpo de Julia pareció diluirse en el suyo.
Diole a Winston un brinco el corazón. ¡Quién sabe si el Partido no se estaba desintegrando por dentro y apelaba al culto de la templanza y el vigor físico tan sólo a modo de disfraz para ocultar tras él su desquiciamiento! Si en sus manos estuviera inyectar en todos ellos el virus de la sífilis o de la lepra, lo haría gustoso. Cualquier cosa que sirviera para corromper, debilitar y socavar.
-Oye: cuantos más varones hayas amado, mayor razón para quererte. ¿Comprendes lo que quiero decir?
-Lo comprendo muy bien.
-¡Aborrezco la virtud! Quiero que la virtud desaparezca de la faz de la tierra. Quiero a todo el mundo corrompido hasta los tuétanos.
-Pues entonces yo soy la mujer de tus ideales, porque estoy corrompida hasta los tuétanos.
-¿Te gusta hacer esto? No quiero decir conmigo, sino que me refiero al acto en sí.
-Me encanta.
Era eso lo que Winston esperaba de ella, sobre todas las cosas: no solamente el amor de un ser por otro, sino el instinto animal, porque ahí estaba la fuerza que algún día terminaría por hacer pedazos al Partido.”

“Durante todo el tiempo de que se tiene noticia -probablemente desde fines del periodo neolítico- ha habido en el mundo tres clases de personas: los Altos, los Medianos y los Bajos.
(…)
Los objetivos de estos tres grupos son por completo inconciliables.
Los Altos quieren quedarse donde están. Los Medianos tratan de arrebatarles sus puestos a los Altos. La finalidad de los Bajos, cuando la tienen -porque su principal característica es hallarse aplastados por las exigencias de la vida cotidiana-, consiste en abolir todas las distinciones y crear una sociedad en que todos los hombres sean iguales. Así, vuelve a presentarse continuamente la misma
lucha social. Durante largos períodos, parece que los Altos se encuentran muy seguros en su poder, pero siempre llega un momento en que pierden la confianza en sí mismos o se debilita su capacidad para gobernar, o ambas cosas a la vez. Entonces son derrotados por los Medianos, que llevan junto a ellos a los Bajos porque les han asegurado que ellos representan la libertad y la justicia. En cuanto logran sus objetivos, los Medianos abandonan a los Bajos y los relegan a su antigua posición de servidumbre, convirtiéndose ellos en los Altos. Entonces, un grupo de los Medianos se separa de los demás y empiezan a luchar entre ellos. De los tres grupos, solamente los Bajos no logran sus objetivos ni siquiera transitoriamente.”
“El acto esencial de la guerra es la destrucción, no forzosamente de vidas humanas, sino de los productos del trabajo. La guerra es una manera de pulverizar o de hundir en el fondo del mar los materiales que en la paz constante podrían emplearse para que las masas gozaran de excesiva comodidad y, con ello, se hicieran a la larga demasiado inteligentes. Aunque las armas no se destruyeran, su fabricación no deja de ser un método conveniente de gastar trabajo sin producir nada que pueda ser consumido.”
“Pero hay una cuestión que hasta ahora hemos dejado a un lado. A saber: ¿por qué debe ser evitada la igualdad humana? Suponiendo que la mecánica de este proceso haya quedado aquí claramente descrita, debemos preguntamos ¿cuál es el motivo de este enorme y minucioso esfuerzo planeado para congelar la historia de un determinado momento?
Llegamos con esto al secreto central. Como hemos visto, la mística del Partido, y sobre todo la del Partido Interior, depende del doblepensar. Pero a más profundidad aún, se halla el motivo central, el instinto nunca puesto en duda, el instinto que los llevó por primera vez a apoderarse de los mandos y que produjo el doblepensar, la Policía del Pensamiento, la guerra continua y todos los demás elementos que se han hecho necesarios para el sostenimiento del Poder. Este motivo consiste realmente en…“
“El verdadero poder, el poder por el que tenemos que luchar día y noche, no es poder sobre las cosas, sino sobre los hombres.-Después de una pausa, asumió de nuevo su aire de maestro de escuela examinando a un discípulo prometedor-: Vamos a ver, Winston, ¿cómo afirma un hombre su poder sobre otro?
Winston pensó un poco y respondió: -Haciéndole sufrir.
-Exactamente. Haciéndole sufrir. No basta con la obediencia. Si no sufre, ¿cómo vas a estar seguro de que obedece tu voluntad y no la suya propia? El poder radica en infligir dolor y humillación. El poder está en la facultad de hacer pedazos los espíritus y volverlos a construir dándoles nuevas formas elegidas por ti. ¿Empiezas a ver qué clase de mundo estamos creando? Es lo contrario, exactamente lo contrario de esas estúpidas utopías hedonistas que imaginaron los antiguos reformadores. Un mundo de miedo, de ración y de tormento, un mundo de pisotear y ser pisoteado, un mundo que se hará cada día más despiadado. El progreso de nuestro mundo será la consecución de más dolor. Las antiguas civilizaciones sostenían basarse en el amor o en la justicia. La nuestra se funda en el odio. En nuestro mundo no habrá más emociones que el miedo, la rabia, el triunfo y el autorebajamiento. Todo lo demás lo destruiremos, todo.
(…)
No habrá lealtad; no existirá más fidelidad que la que se debe al Partido, ni más amor que el amor al Gran Hermano. No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro. figúrate una bota aplastando un rostro humano… incesantemente.”
“Contempló el enorme rostro. Le había costado cuarenta años saber qué clase de sonrisa era aquella oculta bajo el bigote negro. ¡Qué cruel e inútil incomprensión! ¡Qué tozudez la suya exilándose a sí mismo de aquel corazón amante! Dos lágrimas, perfumadas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano.”


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