I H a t e Y o u

En un mundo ideal tú no existirías

Posted in La Muerte by IHateYou on agosto 19, 2009

En un mundo ideal… tú no existirías. Nunca habrías nacido. Destinado al error y al fracaso desde el nacimiento, como una ficha de domino que no puede evitar caer.

Tu vida es una mierda; tu mera existencia es una afrenta viviente a todo lo bueno, puro y bello. Si de algo hubieras podido enorgullecerte es de no haber expandido más tu miseria, más allá de los delicados límites de tu propio ser, pero ni de eso fuiste capaz, impregnando durante innumerables años, de tu frialdad y pasiva agresividad innatas, todo aquello que se te acercaba.

Algo que siempre te maravilló fue la despiadada naturaleza del tiempo; como una herida abierta no puede ser deshecha, como un golpe desafortunado no puede ser evitado, como un segundo de descuido y la fuerza de la gravedad pueden destruir sin remedio a un cuerpo humano. Tal interés te define, tal certidumbre.

Como antes, los sueños llegan a ser lo único agradable de la vida. Estás hastiado de tu condición humana, ¿que vida vale algo?, ¿qué género de vida podría ser preciosa o alabable, si tus ojos solo se encuentran con el patetismo que encontraría una civilización superavanzada, de cuento de hadas moderno, en la individualidad de una hormiga, que se arrastra desnuda y ciega de su destino, por su colonia? ¿El dinero te haría mejor o solo te haría olvidar por más tiempo? Cumplir todos los deseos… ¿sería la desagradable experiencia de destruirlos al tocarlos? Estás harto, incluso, de tu propia fisiología humana, de la inútil y costosa rutina que significa conservar con vida los millones de células que forman la masa que de vez en cuando llaman por tu nombre.

Harto de la belleza que no puedes tocar, harto de los paisajes lejanos, harto de mirar hacia delante y no encontrar sino el mismo destino, como un muro de hormigón al final de una angosta y monótona carretera. Un destino miserable, un destino de enfermedad y de muerte, y de olvido, de aliviante olvido. Muerte. Muerte que es tu verdadero nombre, el único nombre escrito en las complicadas variaciones de tu adn; aquel irremediable fin en el cual todas las estupideces de tu vida hallarán su sentido.

La muerte es tu única esperanza, la prueba final de tu humanidad, de que no eres otra cosa que ese amasijo prodigioso pero débil de compuestos orgánicos. Apresurar tu magro destino, o esperarlo con paciencia ascética, y fingir mientras tanto que la vida merece ser vivida; bien sabes que no haría ninguna diferencia.

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