I H a t e Y o u

Planet Terror (2007): retroviolencia extrema

Posted in Planet Terror (2007) by IHateYou on octubre 21, 2008

Haciendo un refrito de las películas de bajo presupuesto setenteras, Robert Rodriguez y Quentin Tarantino crearon el proyecto Grindhouse en 2007, dos cintas que serían proyectadas una en seguida de la otra, usando multitud de recursos retro, y sumergiendo al espectador en la cruda estética de las proyecciones de cine B. Por supuesto, la propuesta, no tuvo el éxito comercial deseado y ni siquiera llegó completa a nuestras salas tercermundistas, quedando enteramente olvidada la parte dirigida por Rodriguez, Planet Terror. En está cinta enferma y desquiciada Rodriguez, luego de realizar las mediocres adaptaciones de Sin City y la regular saga del Mariachi, alcanza de nuevo el nivel de su anterior filme vampírico de culto, From Dusk Til Dawn, ofreciendo al espectador sediento de sangre y testosterona una película que le dejará completamente satisfecho.

(Para no arruinarle la vida, antes que nada le sugerimos dirigirse primero que todo a este link y digitar en la barra de búsqueda Planet Terror. Si desea la traducción a su idioma nativo, los subtítulos los encuentra acá. De otro lado si es usted un maldito adinerado, no le interesa hacer copias de seguridad, tiene mucha paciencia, y/o simplemente siente excitación por ver los adicionales del dvd, siga por aquí.)

Una tarde de cine en un teatro podrido

Supongamos que vivimos en un pueblito de mierda en cualquier país, cuya única entretención es una sala llena de cucarachas donde se proyectan películas amarillas y quemadas. Una aburrida tarde vemos al lado de la taquilla un afiche descolorido, que alguna vez fue rojo como un chorro de sangre fresca. Luego de contemplarlo un instante, sabemos que es algo que no nos será lícito perder: en primer plano una chica voluptuosa casi sin ropa, con una pierna amputada, que en vez de la típica y graciosa pata de palo, lleva una potente ametralladora. A su lado izquierdo Bruce Willis, con cara de pocos amigos y una boina de fuerzas especiales. Y abajo, más de media docena de zombies y muchas explosiones. Perversión, acción, armas, y muertos vivientes. Sin dudarlo, compramos la entrada y entramos a la maloliente sala.

Antes de que empiece la función propiamente dicha asistimos al corto del próximo gran héroe de acción, “Machete”; un peón mexicano contratado para asesinar a un senador, quien descubre que ha sido engañado cuando otro francotirador le dispara. Machete sobrevive y jura venganza, armado de su (sic) machete y acompañado de su mentor, un sanguinario sacerdote, el cual no tiene piedad. El corto finaliza con Machete saltando en una moto en llamas dispuesto a ametrallar enemigos. Hay que verla.

Lo que creemos son rayas y quemados exclusivos del corto, son también el look permanente de la cinta. Extrañamente los rayados y defectos, como saltos y desenfoques, parecen interactuar con el contenido y lo que va pasando en la pantalla. Algunos incautos se paran de sus asientos y empiezan a chiflar al proyector.

Ahora, la historia, es digna de la más recargada e inverosímil película de serie B: una poderosa arma química, el DC2, es esparcida sin control por el mundo entero por una facción de militares traicionados por el gobierno; un agente viral que causa horribles malformaciones pustulentas y putrefacción, convirtiendo a los expuestos en zombies sedientos de carne humana. Desde una base militar la infección se extiende a un buen pueblo de Texas, que como sabemos, es el único buen lugar donde aún rige la ley del viejo oeste y todos duermen con una escopeta y abundante munición bajo la almohada. En este lugar una striptisera fracasada, Cherry, su antiguo novio y otra serie de personajes fortuitos, habrán que sobrevivir y matar el mayor número de muertos vivientes posible, donde las vísceras y la sangre no descansarán de salpicar las pantallas. En el último tercio los protagonistas también tomaran la base militar para acceder al único medio de salvamento posible, y eliminar de pasada los militares infectados que sobreviven mediante la aspiración controlada del mismo patógeno, cual personajes de un FPS de playstation. Sin embargo algunos detalles de la trama, como quién es “El Wray”, o como acaban todos reunidos en un ruinosa restaurante para hacer frente a un enjambre de zombies, permanecen ocultos dado que a mitad de la película un rollo completo es quemado por el proyectista; lo que no arruina para nada la experiencia, ya que lo importante es el continuo flujo de balaceras, e imágenes gore. En todo momento la música, compuesta por el propio Rodriguez, e inspirada en los mejores filmes de John Carpenter, nos acompaña en el mismo ritmo profundo y desquiciado.

Tripas, escopetas y final mesiánico

Entre los depravados personajes, destacan los doctores Block, un matrimonio disfuncional que trata a sus pacientes con innata crueldad; Dakota B., de mirada psicopática y perdida, quién lleva en un ligero en sus piernas, tres jeringas de anestesia a las que llama sus “amigos”; y William B., celoso enfermizo que le proporciona a su esposa un poco de su propia medicina, cuando se da cuenta de su engaño, paralizándole las manos.

Bruce Willys interpreta a Lt. Muldoon, quién luego de asesinar en Afganistán a Bin Laden “cuando no era el momento correcto” cae en desgracia dentro del ejercito, y es rociado junto con su comando, con DC2. A partir de ese momento debe portar permanentemente tanques del mismo químico para controlar la infección, y busca por todos los medios una cura, incluso acudiendo a un terrorista asiático.

El mismo Tarantino hace su aparición, interpretando a uno de los milicos. Podemos discutir su talento como director, pero es innegable el rostro de hijoputa enfermo que se trae.

No podia faltar el científico terrorista, Abby, quién tiene cierto aspecto de idiota, y cuya afición particular es coleccionar las bolas, testículos o criadillas de sus enemigos.

Arriba, J. T. Hague, el propietario del restaurante parrillero caído en desgracia que es asaltado por los zombies, y poseedor de la receta de la mejor parrilla de Texas. En sus últimos momentos consigue mejorar su fórmula secreta añadiendo de su propia sangre a la salsa de la barbacoa.

El final es todo un orgasmo épico, la humanidad ha sido invadida por el virus y los pocos sobrevivientes marchan hacía unas idílicas ruinas Mayas al borde del mar, mientras al fondo se observan los edificios calcinados de una gran ciudad. Colapso total de la sociedad industrial.

Y en esta imagen, la pareja protagonista, “El Wray” y Rose McGowan, dispuestos a dar su merecido a los infectos humanos contagiados con el DC2.

Para finalizar el veredicto del jurado

Le damos a esta podrida cinta una valoración de nueve machetes y medio en una escala de diez, sumando puntos a todo lo ya mencionado, aquello de el mérito estilístico de haber sido filmada con rayas, saltos y ruidos a propósito, y que aún así se viera bien, y los sanguinolentos y regurgitantes efectos. Recomendada para toda la perversa familia.

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