Retrofuturismo

Retrofuturismo, o también llamado en algunas de sus vertientes, steampunk, es una rama de la ciencia-ficción que se caracteriza por ser autoreferente hacia la forma en que la misma ciencia-ficción imaginaba que sería el futuro, en tempranas eras en las cuales aún no existían computadoras ni transistores, y se profetizaba acerca de desarrollos científicos inagotables en base a tecnologías basadas en la combustión de carbón, máquinas de vapor y calculadoras de piezas de madera. Basicamente existen dos manifestaciones de retrofuturismo; en la primera se parte del supuesto de ¿…y que hubiera sucedido si en tal punto de la historia se hubiera avanzado científicamente en una forma distinta a la actual?, como es el caso de El Capitán Sky y el mundo del mañana, ubicado temporalmente en el año 1939. En la segunda, lo retro se toma desde el punto de vista estético solamente, estando la trama de la ficción desarrollada en el futuro, o atemporalmente, y suele tener connotaciones irónicas o nostálgicas. Sin embargo es curioso que conforme pasa el tiempo, lo que antes era moderno, también se convierte en retro y poco a poco, en nuevas producciones que hacen referencia a series no tan antiguas, como por ejemplo los propios 3 capítulos iniciales de Star Wars, que toman su estética de los capítulos 4 a 6, producidos 30 años antes, se pueden encontrar abundantes elementos de tendencia estética retro.
Es interesante también constatar el hecho de la gran aceptación de lo retro hoy día, no solo en Hollywood, donde una gran cantidad de producciones de ficción, usan elementos de este tipo en su ambientación, decorados y vestuario, sino también en video-juegos (Rise of Legends), y el mundo del animé; lo que acerca cada día mas los mundos de la ficción fantástica y la científica… ¿Es ésto un síntoma del agotamiento de la ciencia-ficción como recurso creíble para contar historias? Conforme avanza el conocimiento y desde que “el futuro ya está aquí”, la fe en un avance tecnológico sin límites se ve opacado por las inconmesurables cantidades de energía y recursos naturales, que según los físicos, serían necesarias para realizar utopías como un túnel de gusano, el viaje en el tiempo o incluso la exploración a través de las galaxias; como también las historias de federaciones galácticas y millones de razas humanoides se ven desalentadas por el poco éxito de programas de exploración estelar en busca de vida inteligente, como el SETI. Y no es que estemos solos, sino que las distancias espaciales y temporales son inconmesurables. Quizá los únicos género de ficción que aun conservan un cierto grado de credibilidad son el de la ficción genética, (aunque muchos de sus postulados también se caen por el piso, examinados con detenimiento, como por ejemplo la inmortalidad mediante clones estilo El sexto día; ya que aunque conserven los recuerdos y genes de su antecesor, cada nuevo clon sería de todas maneras un individuo diferenciado y sujeto a su propia muerte, algo poco atractivo), y como no, aquellos que exploran en la paradoja virtual de la Matrix, campo inagotable por ahora, debido a la propia naturaleza sin respuesta a la pregunta, de como saber si nuestra realidad no es en realidad una simulación. Tal vez algún día no muy lejano se haga evidente que el poder de computo necesario para simular un universo como el nuestro, sea equivalente a mucho más de lo que podría proporcionarnos el mismo universo; pero por ahora esta última pregunta puede aún emocionarnos, así como lo hacen las imágenes de “lo que pudo haber sido, pero no fue o fue distinto”.


1 comment