I H a t e Y o u

Cristo como un sapo hediondo

Posted in Sapocristo by IHateYou on enero 22, 2009

¿Inocente autorretrato? ¿Blasfemia? ¿Satanismo?

Aunque parezca un personaje de South Park, esta figura enfermiza no es obra de un caricaturista aburrido, sino, del desaparecido artista alemán Martin Kippenberger, quién la intitulo Zuerst die Füsse.

¿Qué quiso representar el artista con ésta obra? Es un misterio. Oficialmente declarada como blasfema por el Papa Benedicto a mediados del 2008 cuando algún hábil agente la incluyo en una retrospectiva expuesta en Italia, su fama no ha hecho más que crecer desde entonces. Tal vez solo lanzar una provocación sin sentido. Sin embargo nosotros pensamos que su descarnado surrealismo no es tan diferente de la contradictoria representación cristiana que muestra a un hombre que sobrelleva plácidamente la tortura, incluso desafiando la ley de la gravedad en sus coyunturas. En este sentido las dos figuras, más que diferenciarse entre sí, son similares en su absurdidad. En la cruz cristiana esta el imposible de un hombre que soporta con estoicismo y casi diría que alegría la tortura; en la representación de Kippenberger, un sapo hediondo que sostiene en una mano un huevo, y en la otra un jarro de cerveza. Dos situaciones absurdas y sin sentido. La irracionalidad de que un instrumento de tortura halla devenido con el tiempo en uno de fé, es casi tan inexplicable como la creación de esta vertiginosa escultura. O tal vez solo llego a convertirse en signo de adoración debido al terror que despertaba en los creyentes, a manera como los más antiguos empezaron a adorar al trueno o como en una de las secuelas del planeta de los simios, los mutantes adoran a la Bomba. En todo caso, es fácilmente observable que el artista alemán ha sido más fiel a la realidad en su nueva interpretación de la cruz, que todas las pasadas representaciones religiosas que mostraban a Jesús. En efecto el rostro del horrible batracio muestra el dolor y sus consecuencias fisiológicas de manera mucho más verídica que cualquier cristo ordinario, rompiendo de esta manera con una tradición artística de cientos de años.

Ahora, el hecho de que sea un sapo y no un hombre, solo puede ser porque es éste uno de los animales más parecidos al ser humano, y para remarcar la hermandad de todas las criaturas terrestres. Así, más que una burla o una sátira, puede hallarse incluso en esta obra la intención de crear un nuevo cristianismo, de tinte ecologista; intención, que al estar circunscrita al entorno artificial de las galerías de arte nunca se llevara a cabo, y solo quedara como insinuación.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.