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¿Por que hay tan poco terrorismo?

Posted in Terrorismo by IHateYou on septiembre 19, 2008

¿Por que hay tan poco terrorismo?

¿No se ha preguntado por qué si los terroristas tienen tan grandes arsenales, por lo general no hacen uso de ellos? Lo extraño no es que exista el terrorismo, lo extraño es que sea tan poco. Es decir, no hace falta mucha imaginación para utilizar una caja llena de granadas, que arrojadas sobre población civil enemiga, por ejemplo en un centro comercial, proporcionarían un daño excesivo y dantesco. Si la motivación de los terroristas es el terror, no se entiende entonces ese desperdicio de recursos, a menos que se piense en una mecánica avara de la guerra. Con más razón si se piensa en grandes organizaciones que pueden obligar a sus miembros a realizar estos actos contra su propia seguridad y voluntad. Sin embargo esto rara vez ocurre, generalmente todo se reduce a pequeños petardos que rompen algunas ventanas o causan pocas muertes (por supuesto hay casos extremos, como Irak, pero eso ya es otra historia). Lo que lleva a la conclusión de que la mayoría del terrorismo es falso terrorismo, simples jugadas de ajedrez entre grupos de poder. La mayor parte se hace en llave con los medios masivos de comunicación y tan pronto como consigue su objetivo de manipular la opinión pública, entonces desaparece o baja de intensidad, misteriosamente. Por eso lo extraño es que no haya casi terrorismo.

También puede afirmarse, que aunque la gente esté muriéndose de hambre, no será fácil para estas personas realizar actos de terrorismo, y la mayoría aceptará su miserable condición pacíficamente. Antes que utilizar la fuerza para satisfacer sus necesidades, preferirán morir en silencio; es muy difícil que la gente individualmente emprenda actos de terrorismo, y la mayoría son anecdóticos, y aislados, como el caso del Unabomber o el loco finlandés. Si dado el caso un individuo llega al punto de no retorno de considerar a la humanidad como un enemigo, hecho gallotinado por algún evento desafortunado, como la perdida del empleo o de su pareja, lo más posible es que termine afectando solo a las personas cercanas de su trabajo o comunidad. Comparado con el terrorismo personal, el terrorismo de grupo es abundante dentro de su mediocridad. Así, que aunque es casi imposible que una persona, por muy marginada que sea, emprenda actos de terrorismo a título personal, casi cualquier persona, si ha sido bien adoctrinada puede emprender los mismos actos a título de un grupo o facción. Sin embargo será igualmente escaso el verdadero terrorismo; en los peores casos, las probabilidades de que un ciudadano normal caiga herido o muera en un atentado dirigido al azar, seguirán siendo ínfimas a nivel estadístico.

Tenemos entonces que para las agrupaciones militantes y bien organizadas, no es duro realizar atentados mortíferos, más cuando disponen de una masa bien adoctrinada con ideologías religiosas o mesiánicas. No es complicado comprender su modo de actuar ni sus móviles; de todos modos una buena parte son parte de operaciones encubiertas del mismo sistema (lo doy por hecho) y utilizan su misma lógica de escasez, gotean el terror y las muertes en su escueta y simple forma de terrorismo político (lo cual en sí mismo es una contradicción de términos). Aunque aparentemente contrario al sistema, tiene un lugar y rol en él, y no es su intención hacer uso del terror hasta sus últimas consecuencias. De manera que no constituye una amenaza real a la supervivencia de la humanidad, si no solo a algunos grupos de poder dentro de ella; a menos, claro está, que surgiera un comando cuyo objetivo autoproclamado fuera la destrucción de la raza humana, cosa inverosímil por ahora.

De otro lado tenemos al terrorismo individual, mucho más genuino y que al no estar constreñido por grupos ideológicos, puede llegar a ser aún más sanguinario. Es aún más escaso, ya que casi siempre termina con la muerte del terrorista, quién al actuar de manera solitaria, no tiene la opción de mimetizarse dentro de algún grupo, ni mucho menos apoyo logístico. Lo que lo hace poco popular, e igualmente de alcances limitados. Este tipo de terrorista desprecia la vida de todos los seres humanos, incluso la propia, y ya que su proclama es más simple y directa y no distorsionada con falsos paradigmas políticos, sociales o religiosos, incluso los grupos que utilizan sus mismos métodos suelen distanciarse de sus acciones individuales. Sin embargo, a pesar de su poca difusión actual, no se descarta que el terrorismo individual pueda aumentar en el futuro, dado la creciente crisis energética y económica, la superpoblación, la psicosis ecológica, y la difusión de Internet, entre otros factores.

Tipología

Algunas de las modalidades de terror usadas en la actualidad por aquellos individuos que actuan a título propio son:

1. Masacre en la pizzería o restaurante: una de las variantes más clásicas. El perpetrador es comúnmente un ex-policía o militar en su edad madura que vive con su madre. Suele ser lector de Stevenson y partidario de la teoría de la evolución, además de poseer facilidades para las lenguas extranjeras. Después de asesinar a sangre fría a los demás comensales, acaba con su propia vida de un certero disparo en la frente. Es usual también que deje alguna nota en una servilleta. La elección del lugar de su acto de terror es más que obvia; un buen vino y una buena comida, son un excelente preámbulo para la matanza. Desde luego, siempre paga la cuenta.

2. Masacre en la escuela: muy popular también, el asesino es un joven perturbado, que había solido ser víctima de las burlas de sus compañeros en los años anteriores, con lo cuál su acto queda impregnado de un cierto dejo de justicia. Toma su fatídica decisión, luego de haber escuchado varias veces seguidas un disco de Marilyn Manson, Ozzy Osbourne o el “Aserejé”. En ocasiones convence a algún otro marginal para que le acompañe en la matanza. Sus victimas suelen ser los profesores y los chicos y chicas populares de la escuela. Lastimosamente, dada su corta edad y poca experiencia, las víctimas fatales suelen ser pocas.

3. Masacre en la oficina: dado que la mayor parte de los oficinistas son personas demasiado conformistas, las rebeliones en el entorno laboral con escasas. Sin embargo esto compensa con su violencia y planificación casi profesional. El victimario ha tenido años y años de silencio para planificar su venganza. El recibir un memorando siniestro o la llegada de una nueva y voluptuosa secretaria son algunos de los hechos que pueden catapultar al empleado descontento a perder la cordura y la medida de las cosas. Su perfil es bastante amplío, ya que se trata de una persona completamente insertada en la sociedad, que de no ser por alguna hecho fortuito no llegaría a estos extremos, aunque es más frecuente entre los hombres mayores a punto de jubilarse. Su mayor deseo es reducir a cenizas la empresa que le arrebato veinte o más años de la vida, y por eso el fuego es uno de sus mejores amigos.

4. Masacre en la universidad: variante de la más común masacre en la escuela. Poco frecuente dado que la mayoría de los asesinos se encuentran en este momento de sus vidas en un periodo latente, o, no acceden a la educación superior. No obstante, la lectura tardía de Nietzsche o los problemas de adaptación, la disertación puramente filosófica o los hechos de la banal existencia pueden precipitar el terror. Suele tratarse de inmigrantes o estudiantes de provincia. El joven seguramente ha tenido tiempo para adquirir algo de destreza en las armas y por consiguiente la matanza llega a números bastante respetables. Mata a todo el que pase por delante suyo, sin contemplaciones. Antes de realizar su acto, suben videos a Youtube o actualizan su blog con una última entrada.

5. Masacre callejera: generalmente en espacios abiertos, desde un punto alto con buena vista. El perpetrador suele tener familiaridad y dominio de las armas de fuego. Escucha voces y puede tener un historial de salud mental. Su acción suele ser espectacular y da tiempo a los noticieros para acudir al lugar. Sin embargo las víctimas no son muchas y pese a su buena posición, puede ser abatido por francotiradores profesionales con facilidad.

6. Masacre en el centro comercial: variante de la masacre callejera, con la inconveniencia adicional de que el asesino debe lidiar con sistemas de seguridad y circuitos de video.

7. Masacre con vehículo: ante el rígido control del porte de armas en algunos países, muchos perturbados han debido recurrir a esta nueva modalidad. Suelen ser choferes, transportistas o empleados independientes que han caído en la ruina por cuenta de algún megamercado, campesinos, pescadores. En un día de furia convierten su medio de trabajo en un arma y arrollan a alguna multitud introduciéndose en una vía peatonal a toda marcha. Generalmente abatidos por algún guardia de seguridad o un policía de civil, no dejan notas ni explicaciones sobre su acción de terror.

8. Cartas bomba: algunos desequilibrados más cerebrales prefieren usar del terror a distancia. Suelen ser profesores universitarios y tener buenos conocimientos científicos y técnicos, que han decidido alejarse de la sociedad, usualmente en una cabaña autosuficiente en las montañas. Bajan a la ciudad solo para enviar sus paquetes y comprar cantidades mínimas de fertilizantes, ácido sulfúrico, glicerina, gasolina, entre otras sustancias, Suelen acompañar sus misivas de comunicados nihilistas y de esquelas que envía a los medios masivos, con la esperanza de difundir su mensaje, megalomanía que se convierte en su perdición, ya que por este medio son capturados. Acaban miserablemente en prisión, para servir de ejemplo a los demás de que el terrorismo no paga. Sus victimas preferidas son multinacionales, altos ejecutivos, etc.

9. Quema de iglesias: acto demencial y sacrílego perpetrado por jóvenes adoradores de Satán o, más frecuentemente, perturbados por la lectura enfermiza del Señor de los Anillos y el Silmarillion, juegos de rol y libros de historia. Usual en los países nórdicos, donde las iglesias son construidas convenientemente a base de materiales inflamables. De más esta decir que en esté blog no apoyamos explicitamente ningún tipo de comportamiento terrorista, psicopático o vandálico, a excepción de éste.

10. Masacre en la casa de citas: se sabe de al menos tres casos ocurridos en México, donde varios gringos borrachos confundieron a las cortesanas con vampiras ávidas de sangre, luego de lo cuál procedieron a empalarlas y quemar sus cuerpos lascivos con gasolina y licor.

Armas

A puño limpio.
Patadas voladoras.
Revólveres.
Pistolas automáticas y semiautomáticas.
Rifles.
Escopetas de corto y largo alcance.
Ametralladoras.
Lanzallamas.
Lanzallamas hechizos.
Motosierras.
Cuchillos.
Espadas de metal y/o plástico.
Piedras.
Martillos.
Picas.
Machetes.
Napalm casero.
Ácido sulfúrico.
Dinamita casera.
Jeringas.
Gas sarín.
Armas nucleares.
Pistola de clavos.
Cañones de plasma.
Colisionador de Hadrones.
Cañon de anti-materia.
Colmillos de vampiro (de plástico).
Balas de plata.
Estaca, crucifijo y/o ajo.
Ballesta.
Flechas incendiarias.
Vehículos de asalto en tres y cuatro ruedas.
Exoesqueletos.
Globos de colores.
Pegante pega-todo.
Virus informáticos.
Programas tipo bit torrent.
Varias cuentas en rapidshare y/o megaupload.
Caretas de presidentes de los Estados Unidos, y/o V de Vendetta.
Estrellas ninja.
Sables láser.
Katanas.
Superpoderes.

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