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The Core, un viaje al centro de la Tierra

Posted in The Core (2003) by IHateYou on diciembre 4, 2007

The Core (2003), paso tan desapercibida por las carteleras en su época, que fue solo hasta hace unos días, cuando la pasaron por la TV de pago, que me entere de la existencia de esta cinta de catastrofismo-ecológico-ciencia-ficción, subgénero malagradecido si los hay y con un ranking impresionante de películas perversas (más que malas, malísimas). Esta cinta, producida a destiempo, luego del boom de películas de meteoritos y tormentas de finales de los 90, no podía ser la excepción, y si no fuera por la aparición de los rostros conocidos de algunos actores secundarios de prestigio (en Hollywood), Aaron Eckhart, Hilary Swank, Delroy Lindo, Stanley Tucci, D.J. Qualls, Tchéky Karyo, (de esos actores que uno sabe haberlos visto muchas veces antes pero sin recordar el nombre de ninguna película en la que hallan participado); uno pensaría que se trata de cine B. Sin embargo sorprende saber que fue una superproducción de serie A destinada a arrasar las taquillas del mundo, propósito que sin duda nunca llego a cumplir. Me atrevo a decir que por ser demasiado geek y julioverniana, para la mayoría del público. Es una de esas cintas que solo pueden ser apreciadas por las pocas personas que cuentan con la sensibilidad necesaria para emocionarse con los temas de la geología, el electromagnetismo y las explosiones nucleares controladas, y que ademas cuenten con un amplio margen de permisividad hacía las licencias del guión. Si te pareció que El día después de mañana fue un buen documental, esta es la película para tí.

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Bien, a las 9 de la noche, sin nada más que hacer, sintonizé el TV en AXN, y me dispuse a observar “The Core”.

El comienzo de la cinta, podría ser el inicio de alguna secuela de “La Profecía” o “El Exorcista”. Tiene bastante aire setentas y por un momento me hizo creer que estaba a punto de ver uno de esos clásicos del cine underground. Un hombre entra a una imponente oficina, mientras sonríe confiado y dice a sus acompañantes “vamos a ganar esos 30 millones de dolares”. Tan pronto como entra cae misteriosamente sobre una mesa de cristal, muerto. La banda sonora de Christopher Young, es grandilocuente. Luego la cámara hace un largo panéo desde el edificio hacía la calle y un parque; otras decenas de personas han muerto en el mismo instante. Como comienzo promete, solo que después nos enteramos que todo ha sido por culpa de una anomalía magnética que ha afectado los marcapasos de cientos de personas en un área de algunas manzanas. Y bueno, estadísticamente veo improbable que halla un tan alto promedio de gente con marcapasos entre los habitantes de una ciudad (por ejemplo hubiera sido más interesante decir que el geomagnetismo afecto directamente los cerebros de algunas personas predispuestas y que eso causo su muerte). Con el tiempo también nos enteramos de que esta es la primera manifestación de un hecho catastrófico; el magma del centro de la tierra, con cuya rotación se produce el caparazón magnético que protege a la Tierra de los rayos cósmicos, se ha detenido. Lo que le espera a la humanidad no es nada bueno, pulsos que inutilizarán cualquier aparato electrónico, palomas que desorientadas ante la desaparición de los polos magnéticos, pierden su orientación y se estrellan en las plazas de las ciudades, tormentas eléctricas de varios cientos de rayos por metro cuadrado (los relámpagos destruyendo Roma es uno de los momentos con efectos especiales más serie B de la película), hoyos en la atmósfera que dejan pasar la radiación del espacio achicharrando todo a su paso, caos en las comunicaciones aéreas (uno de los bonitos efectos es auroras boreales que se pueden observar a diario desde casi cualquier punto del planeta)… se le da al mundo un año máximo de vida. Es entonces cuando comenzamos a conocer a los héroes de la historia. La única manera de invertir el proceso es mandar una expedición al centro de la tierra, y detonar una carga nuclear para poner nuevamente en rotación al magma (nuestras amigas las bombas atómicas siempre son tan útiles para salvar al mundo).

No me detendré en la descripción de los personajes (los arquetipos perfectos del cientifico malo pero con corazón, el científico bueno pero aburrido, el científico casi loco pero brillante y negro, el exótico y extranjero pero divertido, el hacker que piensa en lenguaje binario, y por supuesto la piloto mujer fatal y brillante… ya desde el principio sabemos que solo van a sobrevivir está y el científico bueno); y vamos al grano.

La nave de los terranautas en sí, es un sueño geek. Bautizada como “Virgil”, en honor a Virgilio, quien descendió a los infiernos, está dotada de un rayo sónico capaz de despedazar montañas enteras con la limpieza de un bisturí. Los guionistas además han sorteado con facilidad los problemas de la enorme presión y altas temperaturas en el fondo de la tierra, inventando un nuevo material, que basicámente es a nivel molécular un conversor de energía, que a mayor presión del exterior más fuerza y resistencia obtiene, lo cual lo hace idóneo para la nave de este temerario viaje. Es igualmente ingenioso la forma en que observan el “camino”, mediante una especie de tomógrafo capaz de atravesar el novísimo y resistente material (cuyo inventor dice que su nombre real tiene 32 sílabas), desde adentro.

Y lo que más mola, por supuesto, su grácil apariencia fálica. Uno de los momentos más entretenidos es cuando le piden al inventor hacer realidad está máquina gloriosa en 3 meses, y este sonríe y musita perplejo que necesitaría 50.000 millones de dólares. Por supuesto para salvar el mundo el presupuesto es siempre ilimitado y con sumas mayores que las de hollywood uno no se extraña de que contruir a “Virgil” hubiera sido posible.

La cinta del género catastrofista, deviene entonces en una aventura al más puro estilo Verne, cuando los científicos aventureros emprenden el viaje hacia el centro de la Tierra, lanzandose desde una plataforma en el pacífico. Por supuesto mientras navega hacía el fondo del océano las misteriosas ballenas azules acompañan la nave en su caída, y uno no evita pensar en un falo que fuera a fecundar a Gaia. Bien, entre explosiones volcánicas la nave consigue entrar por una falla en la corteza terrestre. En su trayecto hacía el centro, los expedicionarios se topan con una especie de Tierra Interior, una geoda donde existen cristales de mas de 10 metros de altura, encerrados en una burbuja vacía de cobalto, en uno de los momentos más imaginativos y sin embargo con cierto soporte científico; y para los fanáticos de la Tierra Hueca, la cinta vale la pena solo por observar esta representación. También para mencionar los diamantes gigantes (diamantes negros en la pantalla del navegador de la nave) que la nave encuentra ya casi al final del viaje, y que son lo único que no pueden atravesar, y deben esquivar, como si se tratara de Luke planeando por los túneles de la Estrella de la Muerte.

Para finalizar con el toque conspiranóico, en la segunda mitad de la película también nos enteramos de algo sorprendente; el magma del centro de la Tierra se ha detenido como fruto de un experimento secreto estadounidense de un arma capaz de producir terremotos (!)… y como no, la base de este proyecto se encuentra en Alaska… tal como el Proyecto HAARP.

El final es largo y aburrido y el asunto pierde rapidamente el interés luego de que son estalladas las bombas atómicas (cada una de 200 megatones), y la pareja sobreviviente por poco queda atrapada en el interior de la Tierra (el sueño de cualquiera… quedar atrapado en una cápsula que flota en el magma, con una “dama” como Hillary Swank).

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