Libertad, igualdad, fraternidad

“A través de los tiempos y de cada lugar donde el ser humano ha puesto el pie, hay un mismo cuadro que se repite: hombres y mujeres que siguen ciegamente a otros, como ganado arriado por los perros. Aveces es necesario darles algunos cuántos latigazos para que marchen, aveces basta con endulzar sus oídos de mentiras, para que den incluso la vida por su pastor; tal pareciera que en efecto algunos han nacido para servir a sus amos”.

“No hay dos hombres idénticos; solo existe igualdad entre los esclavos, pero ellos no merecen llamarse hombres. Desprecian la virtud y su precario entendimiento adora todo lo pequeño, bajo y simple. Ésta masa uniforme son para nosotros como insectos, y los llamamos con desprecio: Zánganos, Soldados y Obreros”.

“Algunos se atreven a llamar a éste, un nuevo mundo. Ahora miralos con atención, porque van a desfilar ante tí: son, tu hermano el débil. Tu hermano el imbécil. Tu hermano el zombie. Tu hermano el impotente. Tu hermano el cobarde. Tu hermano el mudo. Tu hermano el ciego. Tu hermano el sordo. Tu hermano el enfermo. Tu hermano el cadáver. Tu hermano el olvidado. Tu hermano el asesino. Tu hermano el ladrón. Tu hermano el violador. Tu hermano el torturador. Tu hermano el sádico. Tu hermano el juez. Tu hermano el maestro. Tu hermano el abogado. Tu hermano el lisiado. Tu hermano el mongólico. Tu hermano el negro. Tu hermano el indio. Tu hermano el asiático. Tu hermano el blanco. Tu hermano el banquero”.
“Observalos y comprende la magnificiencia de nuestro mundo”.


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